No bastaría con eso, el gobierno de De Cospedal debería dar un gran paso atrás, aplicar en Castilla-La Mancha políticas de estímulo y participación y, por encima de todo, reconocer que la sanidad y la educación son, como ella mismo dijo en su campaña electoral, intocables en su condición de públicas, gratuitas y universales.
Su adversario, García Page, se le ha adelantado al comprometerse a que devolverá esos servicios públicos a los ciudadanos en su primer año de gobierno. Parece que, según las encuestas más serias, no es solo en eso en lo que se ha adelantado Page a la secretaria del PP.
Ahora que, según dicen las crónicas de la Corte, De Cospedal pasa más tiempo en Castilla-La Mancha para que no la vean en Génova, nuestra presidenta tendría que demostrar que apoya de verdad a los ciudadanos y no, amparada en esa política de recortes, a los más poderosos empresarios amigos del PP que pretenden hacer negocio con la Sanidad después de haber esquilmado el nicho de la construcción, un nicho que han convertido en un cementerio sin cemento.
Que sepa que permanecemos muy atentos a esa enajenación de los servicios públicos y a hechos como la operación de la madre del gerente del Hospital de Hellín sin estar en las listas de espera, sin vivir en Castilla-La Mancha y ofreciéndole una asistencia sanitaria preferente.
Ya es hora de apoyar a los ciudadanos y a Castilla-la Mancha.
dclm.es


